La convocatoria internacional estuvo abierta entre enero y julio de 2025, recibiendo 111 cortometrajes.
De este conjunto se seleccionaron 15 obras, representando 8 países del Caribe, América Latina y su diáspora.
El festival mantuvo las tres secciones que definen su identidad:
- Del lado de acá, dedicada al talento que continúa creando dentro de Venezuela.
- Del lado de allá, centrada en realizadores venezolanos en la diáspora.
- Del otro lado, como puente con países hermanos del Caribe y América Latina.
Las proyecciones se realizaron en espacios cerrados y convocaron a un público diverso, compuesto por vecinos, realizadores, estudiantes y público general.
Madrid
El jueves 11 de diciembre se celebró la inauguración oficial de Caribe Atómico en Madrid, con la presentación de su nueva etapa híbrida y la proyección de Audio y el caimán, de Andrés I. Estrada, en la Librería Sin Tarima.
Del 12 al 14 de diciembre, la Competencia Internacional de Cortometrajes se proyectó en Acción Triángulo, permitiendo al público madrileño descubrir una selección curada de nuevas voces del cine contemporáneo del Caribe y su diáspora.
Las funciones incluyeron presentaciones de directores, entre ellos Manuel Palenzuela y Jorge Thielen Armand, generando un intercambio cercano y natural con el público.
Uno de los momentos más emotivos del festival fue la tarde de cine infantil suizo, realizada en el Banco del Libro gracias al apoyo de la Embajada de Suiza en Venezuela.
Más de treinta niñas y niños de San Blas, Petare, llegaron en autobús para compartir una experiencia cinematográfica pensada especialmente para ellos. Cotufas, risas y asombro acompañaron una proyección que demostró que el cine puede viajar incluso cuando las personas no pueden.
La presencia del Embajador de Suiza, Gilles Roduit, y el diálogo sobre sostenibilidad desde lo cotidiano reforzaron el valor simbólico de este encuentro, vivido como un verdadero puente cultural.
El miércoles 10 de diciembre, Caribe Atómico realizó un taller online de distribución de cortometrajes, dirigido a cineastas y estudiantes con obras terminadas.
Durante dos horas, cerca de 50 participantes de Venezuela, Estados Unidos y Brasil compartieron preguntas, estrategias y experiencias, en una sesión dinámica y práctica que reafirmó el compromiso del festival con la formación audiovisual.
“Me voy con herramientas claras para pensar la distribución de mi corto más allá de los festivales” (23 años).
“Este espacio me ayudó a ordenar ideas y estrategias que llevaba tiempo necesitando” (47 años).
Como cierre reflexivo, el festival propuso un encuentro para pensar cómo se vive y se representa la afrovenezolanidad desde los espacios creativos.
El Instagram Live, moderado por Lilibeth Bolívar y protagonizado por Paulette Abdallah y Keyberling Martínez, abrió una conversación honesta sobre representación, narrativas y silencios, funcionando como una evaluación viva del impacto cultural del proyecto.
El encuentro abordó quién narra estas historias, cómo se narran y qué voces aún necesitan espacio, funcionando como una evaluación viva y colectiva del impacto cultural del proyecto.